miércoles, 27 de mayo de 2009

Quien madruga en los cielos amanece más temprano!

Estas fotos fueron tomadas una mañana de mayo. Mientras en la ciudad de Buenos Aires era necesario aun el alumbrado eléctrico para iluminar las calles, a quienes madrugamos en el cielo el sol nos abrazó antes.

Como copos de espuma o fantasmas de algodón. Tan chiquititos ellos, ahí abajo, tantos, creyendose tan grandes e importantes.




Millones de microparticulas acuosas atrazan un amanecer. Tan necesario para algunos amanecidos en el frío de la calle, la plaza, talvez con suerte las vías. Un rayo de sol puede ser como un abrazo materno para aquellos huerfanos de calor, de los que tanto abundan y se multiplican.











las fotos en su totalidad fueron tomadas por la autora.




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